@LiNo_escritora #EntregasdeNubet 2017 Mayo

Axel, te separas? / el DesApego y la Lealtad

Como todo dolor que se precie, no espera ser bien recibido. Siquiera recordado. Mucho menos trabajado. Y como todo dolor que se precie y conoce, sabe esconderse. Maquillarse. Adaptarse para seguir viviendo.

Porque todo lo que nace, quiere seguir vivo.

Sea lo que sea. Desconocedor de si es bueno o malo para su anfitrión.

LibroBlog #EntregasdeNubet : Axel, Te separas? DesApego, Constelaciones Familiares, Carácter, Actitud, Valores
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Decían que la ignorancia mata. No lo dijeron en este contexto pero podían haberlo dicho aquí.

Axel es amigo hace tiempo. Muuuucho tiempo, para ser exactos.  Me miro en el espejo y veo que si, ya ha pasado muuuucho tiempo desde que nos conocimos. Lo de la amistad llegó por las horas invertidas. Y con algo de ganas por ambas partes. Estamos cómodos juntos.

Le enseñaron la lealtad desde la cuna. El permanecer al lado de aquello que ha dado buen resultado aunque no fuera lo óptimo o hace años que dejara de serlo. Se lo enseñaron desde los libros, los diálogos, las regañinas y el ejemplo vital.

Leal a las marcas, las empresas, las costumbres, los hábitos, la cultura, los amigos, y a su fiel esposa. Leal a sus padres y su legado.

Y él, lo aprendió. Lo alimentó en el transcurso del tiempo y con las acciones realizadas en ese tiempo. Y aquello que compró con gusto, sin cuestión alguna por lo bien recomendado, aquello que era acierto asegurado, sorprendentemente dejó de serlo. Lo imposible se tornó real.

Todo lo que nace, quiere seguir vivo. Sea lo que sea. Desconocedor de si es bueno o malo para su anfitrión

Decían que la ignorancia mata. No lo decían en este contexto y debían haberlo dicho aquí … también.

Axel ha ido centrándose en su propia vida, esa que le ha obligado a dejar de destruirse por desconocido. Le quedan muchas cosas por descubrir de sí mismo. Otras, como ésta de hoy, las tiene por fin localizadas y encima de la mesa. Es consciente de que algunas las ha clasificado erróneamente.

“Cuidado chico!” le había comentado “cuando hierras en el nombre puede ejercer su poder desde la tapadera. En este aspecto hay que actuar con suma prudencia. Quizá sea el paso más delicado : nombrar”

Recuerdo nuestra conversación : “un valor como el que tienes, que tanto se encumbra porque ciertamente lo vale y escasea, hace que seas incapaz de llamar a las personas por su auténtico nombre, a las circunstancias por sus adjetivos precisos. Situar con perspectiva las historias”

“te has quedado más ancha que larga, no?” me contestó entre broma y reproche “Entonces, de qué me vale?” me preguntó “En la propia pregunta suele estar la respuesta” le contesté, consciente de que cuando le decía esto se revolvía por dentro.

Añadí “es una afirmación que me hago en muchas ocasiones desde muy joven. Cuando me pregunto de qué me vale, afloran mis valores. Aquello a lo que doy VALOR, en mayúsculas : porque habla de mis principios, si. Y mi valentía para adaptarlos a cada situación sin desvirtuarlos. Si pienso en lo que acabo de decir, veo que lo que hago con esto es volver a lo sencillo, al principio … Se simplifica todo y es más fácil comprender”.

En aquella ocasión hicimos un descubrimiento juntos : nada hay bueno o malo en este sentido. Aquello que nos inculcaron como positivo ciertamente puede serlo. Pero no se contemplaba qué ocurre cuando los adjetivos y palabras entendidas como cualidades dejan de serlo. Socialmente son “buenas”, pero de manera individual … pueden dejar de serlo para uno mismo.

“Hola Nubet” Había llegado. En un instante, salí del pasado para vivir en el presente. Sonreí mecánicamente. Él lo intentó, concienzudamente. Tras esto, silencio en palabras. Abrazo con la mirada y regalo en segundos. Hasta sentirnos acompañados, acompasados.

Entonces Axel lo soltó : “Álvaro se ha divorciado. Ya es definitivo”. Tomó aire para proseguir diciendo “acumulaban muchos matices, errores, equivocaciones y desaprobaciones. Huellas y otras marcas. Varias cicatrices. De esas que no cierran o lo hacen en falso… De esas que se abren al mínimo esfuerzo o roce. Propio o ajeno”.

“Cómo es que han tardado tantos años en dar este paso? ” pregunté.

Creo que la ignorancia les ha permitido sobrevivir. No se dice en este contexto pero yo lo veo aquí. Decían Te quiero y escuchaban Te Amo. Se conformaron con que existiera respeto. Sin duda han resuelto un problema. Uno de los grandes. Veremos si ese era el Problema y si esa era la solución”

Su mejor amigo se ha divorciado. Es una epidemia? A juzgar por todos los casos que encuentro eso pareciera. “Separación de cosas o personas que estaban o deberían estar juntas” es lo que define el diccionario para Divorcio. Ni más ni menos. Con todo lo más y todo lo menos que queda.

“Yo no me divorcio, Nubet. En mi caso, quiero la separación”.

Ok. Ya estábamos en el meollo. Había tenido introducción. Qué detalle por su parte. Aterrizamos.

“¿De …?” Tomar tierra tiene unos procedimientos. Ahora había que elegir pista donde aparcar. Con mi breve pregunta sin finalizar iba señalando el camino. El de la conversación y el mío propio.

Su respuesta fue un discurso meditado : “Como en un cubo de basura, primero se ve lo último que se metió y eso es lo primero que se limpia cuando se vuelca. Lo podrido es lo que se queda, el poso, si se deja.

Creo que elegí para rodearme buenas personas socialmente hablando. Creo que no tanto para mi. Han hecho lo que han sabido. No lo que podrían llegar a saber. Me han hecho mucho daño por ello y yo me dejé. Porque podía. Hablan de esto como resiliencia. Vete tú a saber …

Menudo vocablo. Otro más a añadir a mi lista de dones que, a la larga, no lo han sido tanto. Quizá me apoyé demasiado en ellos. Por eso se comportaron como trabajadores explotados, mal estimados, erróneamente dirigidos.

Como quien hereda una fortuna y no está preparado para ello, derroché. Mal gasté y no invertí …

En ocasiones no pude ver y en ocasiones no quise ver las señales … Me abandoné a mi mismo en cada faceta por un bien mayor. No me descuidé. Esto creo que tenía que suceder. Y esto quiero que no suceda más.  Esta parte es la que no me va a acompañar en adelante.

Me separo, Nubet. Para no tener que alejarme más. He aprendido cómo desligar emociones de sentimientos. No crear presentes de recuerdos. He luchado tanto contra …

Y por fin veo mi solución : no es de las personas. Es de lo que simbolizan. Lo que he permitido que alimenten en mi. O yo les he alimentado. Eso es de lo que debo seTexpararme. Comprendo que es un proceso y que tiene diversos momentos. El objetivo final no es el desapego. Tampoco la autonomía. Aunque pase por éstas para alcanzarlo. Para mi es vivir en plenitud o lo más cercano. Qué ironía, separar para acercar…

Y esto que pretendo conlleva dolor. Sin embargo he descubierto que con esta solución ya no sufro. Como todo dolor que se precie, no deseo sea recibido. Siquiera recordado. Mucho menos trabajado. Y como todo dolor que se precie y conoce, sabe esconderse. Maquillarse. Adaptarse para seguir viviendo. Lo que nace, quiere seguir vivo. Sea lo que sea. Desconocedor de si es bueno o malo para su anfitrión. Pues aquí estoy. Y ahora, realmente siento que lo soy”.

Texto Original Publicado en el cuaderno : “Reflexiones en Voz Alta” año 2000

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(mes de Junio 2017 ; Entrevista con el Personaje)

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